Los galgos

 

De los perros, el galgo es el más rápido. Pareciera haber sido inventado sólo para correr: angosto, escuálido, pero con unas patas desproporcionadamente largas. Con su hocico filoso va cortando el viento y en el minúsculo receptáculo que por cráneo le ha sido otorgado, sólo existe la idea de correr. A veces en mitad de las carreras, se arrancan los dedos de cuajo al pisar mal sobre una piedra, y sin embargo no se detienen, su concentración está puesta por completo en ese señuelo peludo que imita a un conejo y que se desplaza sobre un riel electrizado. El galgo carece de la capacidad de ir aprendiendo, carrera tras carrera, que jamás alcanzará aquello que persigue.

Nacido para correr, el más veloz, aquel al que ninguna cavilación lo detiene. Pero esa virtud fabulosa que posee es también su mayor enemigo en potencia. La gente de campo sabe que es peligroso salir a cazar perdices con un galgo de pura raza; si acaso se llegara a cruzar con una liebre, le tocaría una muerte segura. La liebre no es más rápida que el galgo, pero sí es más inteligente y escurridiza, sabe pegar giros bruscos y dejar que su perseguidor se pase de largo con su propio envión.

Cuando un galgo encuentra una liebre en el campo, la corre sin detenerse hasta que, luego de un rato, el corazón le explota de un infarto y cae fulminado. Inútil es querer captar su atención para que vuelva, llamarlo por su nombre a los gritos, esperar de él un mínimo instinto de supervivencia. Ya se ha subido al inexorable tren de su destino fatal, ya es un muerto que corre desesperado detrás de la gran fascinación de su vida.

Truman Capote dice que cuando Dios nos ofrece un don, al mismo tiempo nos entrega un látigo, y que ese látigo sólo tiene por fin la autoflagelación. Es curioso que aquello que nos motiva a hacer la mayoría de las cosas en la vida, pueda hacernos también sufrir profundamente.

Yo me creí dichoso de tener tanto amor para dar y ahora no sé cómo parar de correr a esta liebre que se ha cruzado en mi camino.

 

Extraído de "La Anécdota y otros relatos" (descarga en pdf)


Thumb2"Atrapar, emocionar, dejar pensando. El cine nos proporciona sutiles herramientas para lograrlo. Herramientas que no son sino trucos, como los trucos de magia: con ellos construimos complejos universos, seres llenos de pensamientos y emociones, particulares relaciones humanas. Todo eso allí donde no había más que una página en blanco, como un conejo que sale de una galera en la que hasta hace un instante no había nada. El oficio de director y el de mago comparten similitudes. Aún en las películas más naturalistas, aún cuando se cuentan las historias más verídicas, el cine es construcción, es artificio, es un truco de ilusionismo. La realidad por sí misma no entretiene ni emociona, hay que saber contarla.

En caso del Prisionero, creo que el gran desafío, el gran truco de magia, está en contar un relato de acción sin más elementos que tres personajes en el medio de la nada, sin más escenografía que el inalterable paisaje natural ni más utilería que lo que pueden llevar estos tres personajes en sus mochilas. Se trata muchachos que recién empiezan a ser adultos, y lo que los convoca no es más que un juego, pero es un juego que tiene un gran valor para ellos. Están jugando a la guerra y se están jugando la valentía, el coraje, la posibilidad de ganarse el respeto de los demás. Están jugando a la guerra, a ganar o morir en el intento. Están haciéndose hombres y generando lazos de amistad."

 

Extraído de la propuesta estética presentada al CNAC, cuando El Prisionero era sólo un proyecto.

Texto completo en pdf


 

la-hora-de-los-enamoradosCada domingo por la noche, una señora se sienta frente al micrófono de una radio de barrio, en las afueras de La Plata. En la soledad de la sala de controles, pone música romántica y lee sus poemas de amor y de pérdida. Ana María amó a un solo hombre en su vida y con él vivió treinta y tantos años. Ahora, él no está, pero ella lo recuerda. Un documental conmovedor que reivindica el romanticismo.

 

La Hora de los Enamorados - documental (2007)

 


 

LesGaiCineMadLogo¿Quiénes son los actores y qué tal fue tu relación con ellos durante la
preparación y rodaje de la película?
En mis trabajos anteriores siempre había trabajado con amigos míos, pero para este corto por primera vez hice un casting. Seleccioné siete chicos con los que ensayé durante dos meses y medio, una vez por semana. Una cantidad desproporcionada de tiempo teniendo en cuenta que era un corto de tan sólo quince minutos, pero es que para mí esa amistad tan intensa de varones que han pasado todo el colegio juntos era lo que más me importaba del corto. No trabajamos sobre el guión sino más que nada hicimos improvisaciones y ejercicios como para que se crearan vínculos, para que se conocieran, entraran en confianza y estuvieran todos en el mismo tono actoral. Fue una experiencia realmente increíble para mí, era la primera vez que dirigía a chicos tan jóvenes, con tanta energía e inevitablemente con tan poca experiencia.
Durante el rodaje no les tuve que decir nada, creo que no hice más de tres o cuatro marcaciones, los colocaba en el set, hacíamos el primer ensayo y yo me lamentaba no haberlo filmado. Sin duda son las actuaciones lo que más me gusta del corto, incluso la gente se sorprendería si supiera que a pesar del naturalismo casi documental que impregna el corto, casi no hubo improvisación, que el 95% de los diálogos estaban escritos y se dijeron al pie de la letra.

 

Entrevista 22 de octubre de 2009 (English Version avaliable)

 


 

Cortopolis

"A pesar de que me escandaliza el encasillamiento, termino por aceptar que mis cortos tienen mucho más que ver entre sí de lo que me imaginaba. Si me preguntan qué tipo de cine hago, con toda la vergüenza del mundo tengo que decir: cine romántico. Películas de amor, de pasiones, de cosas que me pasaron o que me gustaría que me pasen."


Retrospectiva del Festival Cortópolis (2008)